Aero Latam

La demanda regional colombiana

La falta de infraestructura y sus malos caminos hacen que la demanda aérea en Colombia sea importante, tanto entre las grandes ciudades como a localidades pequeñas. Aún falta un largo camino por recorrer para que la oferta pueda cubrir todas las necesidades.

Por Florencia Lucero Heguy

Colombia está dividido en tres grandes regiones que son las llanuras costeras ubicadas al norte y occidente del país, el centro formado por la Cordillera de los Andes y sus estribaciones y el oriente formado por planicies. Aproximadamente el 40% de su territorio es montañoso, las rutas se encuentran en mal estado, lo que las hace lentas y peligrosas. Aunque el transporte terrestre no es la mejor opción, es el más accesible económicamente.

Actualmente, hay una gran demanda aeronáutica ya que hay lugares turísticos en donde hay pocos vuelos, los productos agrícolas son trasladados por camiones y, su vida útil se pierde en el camino debido a lo que tardan. Asimismo, es importante destacar que, en la Amazonía y Orinoquia, además de algunas partes de las regiones del Caribe y Pacifico, zonas muy alejadas de las grandes ciudades de Colombia, el transporte aéreo es vital para sus exportaciones y allí no hay acceso aéreo regional o es muy escaso. Por otro lado, hay mercados para nuevas líneas aéreas porque hay muchas pistas que se utilizan de manera parcial.

El director de la empresa regional Servicio Aéreo Boyacá, Juan José Navia, explicó la situación destacando que “debemos mejorar mucho la conectividad en algunas zonas del país” y aseguró que “una problemática que existe es la monopolización, ya que la aviación está cubierta por tres empresas que son LATAM, Avianca, Viva Colombia y, en lo regional, Easyfly y Satena (esta última operada por la Fuerza Aérea Colombiana). Esto hace que los pasajes sean tan costosos”. A esas se suman empresas pequeñas como Searca y las que operan en el Amazonas, como Sadelca, Selva, Air Colombia y Allas.

Según indicó un empresario del sector, estas políticas perjudican a la industria nacional y van en contra de la empresa privada colombiana. El problema que tienen los colombianos es que los pasajes valen 57 dólares desde Bogotá a Villavicencio (a solo 100 kilómetros de Bogotá pero atravesando una cadena de montañas, lo que vuelve muy lento llegar por tierra) en donde no hay otras opciones para los pasajeros para conectarse con otras ciudades a nivel nacional y esto obedece a la escasez de aerolíneas colombianas. En consecuencia, Navia sostiene que existe una necesidad de que el gobierno apoye la generación de nuevas aerolíneas para una competencia justa y que sea el pasajero quien decida qué empresa deba existir y qué empresa deba salir adelante y no la realidad de no tener más opciones de las que existen hoy.

Las flotas de las grandes empresas de pasajeros se modernizaron muchísimo, el avión más antiguo no tiene más de 10 años, pero son aviones de más de cien plazas que solo cubren las grandes ciudades, dejando desconectadas a localidades medianas o cuyos aeropuertos no tienen la infraestructura necesaria para que operen aviones de ese tamaño. Otro problema está en los aviones de carga. Son aeronaves de más de 30 años tipo Boeing 737-200, 727, tipo Antonov, o incluso viejos Douglas DC-3 que, a pesar de su alto costo de operación, son muy eficientes por su capacidad de carga. Acceder a ellos es mucho más fácil que comprar aviones más nuevos, teniendo en cuenta que un 727 se consigue en 800.000 o un millón de dólares, mientras que uno mucho más nuevo vale más 15 millones de dólares o más.

“Nosotros estamos liderando para crear Servicio Aéreo Boyacá que cuenta con aeronaves muy eficientes y nuevas, porque eso es lo que se necesita en el país para pistas que son muy elevadas, muchas veces con difícil acceso por el terreno”, explicó Navia y resaltó que “para eso se necesitan aviones tipo STOL para algunas partes del país y, en otras ocasiones, jets ligeros para los pasajeros en poblaciones en donde no existe o no llega servicio aéreo permanente”. Es importante destacar que ese tipo de pistas necesitan ser mejoradas.

Colombia, al ser un país muy extenso, tiene demanda aérea en casi todas sus regiones, pero, su principal problema como para crear una empresa es la falta de infraestructura de las más de 1500 pistas que tiene. Las empresas chicas tienen las posibilidades de expandirse, muchas lo hicieron y crecieron mucho, pero otras, al no planificar, cerraron.

Hoy, a muchas regiones del país solo se puede llegar por vía aérea tomando un taxi aéreo o volando con empresas pequeñas y precarias. Tal es el caso de la mayor parte de las empresas que desde Villavicencio unen las localidades del Amazonas, volando en su mayoría aviones como el Douglas DC-3 o Antonov An-30 o 32. Esto se debe en parte por la imposibilidad de acceder financieramente a la compra de aeronaves más modernos y a la falta de infraestructura adecuada.

En la región amazónica, que cubre gran parte del territorio colombiano, la única alternativa al avión es en muchos casos el barco, que puede significar un viaje de muchos días.

En otras regiones, como el caso del departamento de Boyacá, que no tiene ninguna conexión aérea regular con el resto del país, se puede llegar por tierra, pero por caminos de montaña que hacen que los viajes sean muy lentos. Esa dificultad condiciona el desarrollo de muchas partes del país.

En localidades pequeñas, en donde no llega el avión, compañías como LAN, Viva Colombia, Avianca y Easyfly podrían cubrir algunos de esos territorios, pero por infraestructura tendrían que mejorar mucho el tema de aeropuertos, un mejor servicio de bomberos, terminales y que el combustible sea un poco más económico. En Colombia, el combustible siempre fue un gran problema, sobre todo en zonas aisladas como Leticia y Puerto Carreño porque es más costoso y muchas empresas prefieren operar con el combustible desde Bogotá, lo cual reduce la capacidad de avión para sacar más carga paga. Si se tuviera un combustible más económico, los costos de los pasajes y, al mismo tiempo la operación, podría ser más viable.

Con una buena política de inversión para mejorar la infraestructura de pistas en el interior se podrían integrar regiones, cubriendo todo el territorio nacional a través de empresas chicas y brindarle tanto a la población de lugares recónditos como a pymes un servicio accesible.

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