Aero Latam Brasil

Las acciones de la Fuerza Aérea Brasileña contra el COVID-19

La Fuerza Aérea Brasileña no puede parar. Pero la seguridad de sus pilotos y mecánicos es una prioridad en el contexto del COVID-19.

 

Por João Paulo Moralez

 

Se incluyó un nuevo procedimiento en la rutina operativa de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB). Antes, durante y después de cada vuelo realizado por su aeronave, un equipo especializado realiza una desinfección interna con el fin de mitigar los riesgos de contaminación por COVID-19.

“Los aviones cuentan con un kit con máscaras de protección individual para pasajeros que quizás no tengan la suya. Además, disponemos de franela, alcohol, guantes y delantal desechable. Son elementos obligatorios por seguridad. Limpiamos los asientos, los costados, el techo, la cabina y otras áreas sujetas al contacto humano. En un avión C-98 Caravan este proceso toma alrededor de 15 minutos y también se realiza en las escalas durante la misión. La atención es máxima.

En los aviones de transporte, la carga se desinfecta en el momento del embarque. En modelos más grandes como el C-105 Amazonas, C-130 Hercules y KC-390, la aeronave se divide en áreas para vuelos con pacientes. En la zona caliente se encuentran el personal médico y los pacientes infectados. En el área cálida de transición, el resto de la tripulación de mecánicos de vuelo y jefe de carga. Y en la cabina, la zona neutral, los pilotos y la tripulación”, dijo el teniente Jeciane Ribeiro, del 1º/15º GAv Escuadrón Onça.

Para cada área hay trajes de protección específicos, que se usan durante toda la misión.

En la aeronave se respeta la distancia social, disminuyendo la capacidad de transporte de personas para aumentar la seguridad.

 

 

«Maca-Bolha»

La Unidad de Cuidados Intensivos Portátil, o “camilla de burbujas” como se le llama popularmente, permite el transporte seguro de pacientes con contaminación química, radiológica o bacteriológica.

A través de él, es posible realizar procedimientos médicos, instalar dispositivos de monitoreo y soporte vital, como desfibriladores, bombas de infusión de medicamentos y otros, sin suponer un riesgo para la tripulación o el personal médico.

Durante el Ejercicio Operativo Tapio, la camilla se instaló en un UH-60 Black Hawk, que puede transportar hasta dos pacientes en estas condiciones, además de dos profesionales de la salud, dos pilotos y dos mecánicos. Todas las personas a bordo llevan ropa especial para evitar contaminarse.

Al llegar al lugar de destino, el paciente es trasladado a otra camilla de aislamiento, y la camilla FAB regresa a la sede del escuadrón y es desinfectada por el personal de la unidad aérea.

 

 

Control absoluto

Bajo el plan de bioseguridad de la FAB, todo el personal militar involucrado en el Ejercicio Operacional Tapio se sometió a pruebas para detectar COVID-19 antes, durante y al final del ejercicio.

El Hotel de Tránsito de Oficiales del Ala 5, en Campo Grande, se transformó en un área de aislamiento para recibir al personal militar sospechoso de contaminación, además de ampliar su estructura hospitalaria a seis camas para brindar apoyo respiratorio a los pacientes infectados, si fuera el caso.

También se desarrolló un sistema para monitorear y rastrear a los militares en toda la estructura de la base. Mediante el uso de códigos QR por aplicación, toda la plantilla del ejercicio hacía un check-in en cada ambiente por donde pasaba, como salas de briefing, planificación, auditorio, cafetería, alojamiento, entre otros. De esa forma, si un militar estuviera infectado, sería posible determinar quiénes eran las personas con las que tuvo contacto.

Al inicio del operativo, de los cinco casos sospechosos, tres fueron confirmados por la barrera sanitaria y fueron retirados y aislados para su pronta recuperación.

 

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