Aero Latam Colombia

Lo que queda de vida al Douglas DC-3 en Colombia

El símbolo de los traslados aéreos a regiones inhóspitas de Colombia podría dejar de operar en poco tiempo. Hay pilotos y empresarios que opinan que aún les queda tiempo de vida aérea, aunque la Aviación Civil colombiana prefiere asegurar a los habitantes del país.

Por Florencia Lucero Heguy

La ciudad de Villavicencio, capital del departamento del Meta en Colombia, cuenta con uno de los aeropuertos tal vez más mágicos para el entusiasta de la aviación: La Vanguardia (VVC/SKVV). Este aeródromo sirve como puerta de entrada a la vasta extensión de los llanos orientales del país, conocidos también como “la otra mitad de Colombia” y en los que la densidad de población y el desarrollo económico y urbanístico son significativamente menores que aquellos de “la primera mitad”. Por esta y otras razones, buena parte de las poblaciones de esta amplia región son atendidas por aerolíneas y aviones de características únicas que tienen su base en Villavicencio.

Una breve reseña de este aeropuerto cuenta que fue construido por SCADTA, predecesora colombo-alemana de Avianca, luego de que, por razones de estrategia militar, el primer aeropuerto usado por esta compañía en Apiay fuera apropiado por el gobierno colombiano para instalar allí una base aérea, hoy en día conocida como el Comando Aéreo de Combate Número 2. A raíz de esto, SCADTA levantó otro aeródromo a orillas del río Guatiquia, en los linderos de Villavicencio.

Hoy en día este aeropuerto cuenta con una pista de 2.000 metros de largo por 30 metros de ancho, instalaciones de control radar, edificio para el recibo y despacho de pasajeros y varios hangares e infraestructura perteneciente a numerosas compañías aéreas.

Buena parte de la magia que aún se puede percibir allí tiene su origen en los primeros años 90, cuando por determinación oficial toda la aviación pesada de pistón que operaba en Bogotá (DC-3, DC-4, DC-6, C-46, entre otros) debió salir de El Dorado, encontrando en Villavicencio un lugar idóneo para continuar sus tareas.

El DC-3

El Douglas DC-3 es un avión que revolucionó el transporte de pasajeros en los años 1930 y 1940, desarrollado por un grupo de ingenieros encabezados por Arthur E. Raymond y voló por primera vez en 1935. Su diseño fue tan perfecto y de avanzada para su época que aún se encuentra operando un número considerable en distintas partes del globo. Aunque, hoy en Colombia, aproximadamente seis se encuentran en condiciones de volar.

Los DC-3 son aviones muy fuertes y robustos, con un tren de aterrizaje diseñado para aterrizar en lugares difíciles de operar como el Amazonas. Es por eso que en Colombia tuvieron un gran protagonismo. Llegaron al oriente colombiano hace más de 60 años y actualmente es el único medio aéreo capaz de llegar a los pueblos más lejanos de los Llanos y la Amazonía.

Luego del accidente aéreo registrado este año, surgió la incógnita sobre la futura operatividad del DC-3. Se adoptaron medidas para limitar la importación de estos aviones, ya que la Aeronáutica Civil intenta brindar seguridad en toda Colombia y se está buscando promover un proceso de renovación de la flota aérea en el país.

Más allá que durante años los DC-3 fueron llamados los “buses del aire” por su capacidad de carga, características y, lo más relevante para este país, el único vínculo entre miles de habitantes de pueblos en los Llanos y la Amazonía colombiana, no se descarta que haya un descenso en su uso. Es importante destacar que en esas regiones hoy no hay otros aviones ya que su fortaleza y robustez los hacen únicos e irremplazables.

Si los Douglas DC-3 llegaran a dejar de operar, los más afectados serían los habitantes de estas regiones tan lejanas que sufrirían y se verían afectadas económicamente, ya que el transportarse en aviones monomotores tiene un costo más elevado y el traslado vía terrestre se encuentra en paupérrimas condiciones.

Por otro lado, es importante destacar que algunos pilotos que hace años vuelan el DC-3, sostienen que son aeronaves seguras, que aún les quedan muchísimos años de vida aérea.

La decisión de que los Douglas DC-3 continúen operando depende exclusivamente de la Aeronáutica Civil ya que ellos son los que dan el aval.

Las empresas que hoy operan

Actualmente las aerolíneas operadoras del avión son Aliansa y Sadelca. Partiendo desde el extremo occidental del aeropuerto se encuentra Aliansa, una compañía ya tradicional allí y que ha tenido una accidentada historia salpicada por el conflicto interno colombiano. La operación de la aerolínea se vio interrumpida por varios años desde comienzos del siglo XXI. Sin embargo, hoy en día cuenta con una flota de DC-3 provenientes en su mayoría de la extinta Viarco y decorados con líneas de invasión del Día D.

Parecería extraño ver las conocidas franjas negras y blancas volando en el siglo XXI en el trópico colombiano, pero todo se debe a la llegada del DC-3 matriculado HK-4700 y apodado “Fifi Kate”, procedente de Holanda y que estaba pintado a la usanza de los C-47 del USAAC durante el desembarco en Normandía. Luego de ponerlo a punto para la operación en Colombia, el avión perdió todo su color, excepto por las franjas, que luego fueron adoptadas por sus hermanos.

Aliansa cuenta con una de las zonas de mantenimiento y oficinas más grandes en el aeropuerto, además de una zona de bodegas y recinto de prueba de motores construido con toda la normatividad técnica para desarrollar estas actividades.

Continuando hacia el oriente se encuentra la Sociedad Aérea del Caquetá Sadelca. Esta compañía, tradicional en el aeropuerto, opera una flota mixta de DC-3. Sus DC-3 se rotan continuamente entre servicios de mantenimiento y operación, movilizándose desde Villavicencio y San José del Guaviare (SJE/SKSJ) hacia el resto de la región.

Uno de los DC-3 de Sadelca, el HK-1149, llegó al país en los años 60 proveniente de la FAA en los Estados Unidos y prestó invaluables servicios como avión calibrador de radioayudas durante casi 30 años, como parte de la flota de la Aeronáutica Civil de Colombia. Una característica ventana de observación a cada costado, pensada para la mejor entrada de luz para el personal que realizaba las tareas de calibración, aún permanece allí.

Newsletter