Aero Latam Colombia

Satena deja de volar con sus aviones chinos

La aerolínea colombiana Satena ha cesado las operaciones con los dos aviones chinos que le había concedido el gobierno oriental de manera gratuita.

Los aviones Harbin Y12, de fabricación china, que había recibido la aerolínea estatal colombiana, se encuentran fuera de operación desde que ambos dejaron de volar durante 2018 por motivos técnicos y su futuro es incierto.

Ambas aeronaves habían sido donadas en 2014 por el gobierno chino para operar en rutas hacia localidades con pistas no preparadas, especialmente en zonas montañosas del noroeste colombiano. Con 19 plazas, los aviones son los más pequeños en la flota de la aerolínea operada por la Fuerza Aérea Colombiana. Si bien desde hace un tiempo la empresa busca aviones de este tipo, ya había decidido no ampliar la flota de Y-12 y buscar otras opciones, como podrían ser el Let-412, el Dornier 228 o el Twin Otter.

Los Y-12 están certificados según las normas FAR 23 y 28 de la FAA americana y de las propias homologaciones chinas.

La primera aeronave en salir de operaciones durante el año 2018, matriculada HK-5037, había cumplido sus horas de vuelo estipuladas para ingresar a mantenimiento mayor por lo que la aerolínea, la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) y el gobierno chino iniciaron negociaciones para poder realizar el mismo. El problema mayor es que la inexistencia de otros aviones similares en la región lleva a que no haya talleres habilitados. Adquirir la capacidad en Colombia, por solo dos aeronaves, implica un gasto muy elevado, por lo que se buscó llegar aun acuerdo con el gobierno chino para reducir esos costos, pero al día de hoy no se ha logrado.

La segunda aeronave, con matrícula HK-5036, sufrió daños estructurales el 26 de agosto de 2018 debido a encontrar turbulencia severa cuando realizaba un vuelo entre el aeródromo de Araracuara y el aeródromo de Florencia. Cuando iban a altura de crucero de 10.000 pies se encontraron con turbulencia en aire claro, por lo que no había sido reflejada en su radar. Dicha turbulencia llevó a que el avión descienda hasta los 5000 pies y causó heridas leves en uno de sus pasajeros, procediendo la aeronave a aterrizar en Florencia con éxito. Sin embargo, se encontró que la estructura había sido dañada, lo que llevó a que el fabricante haga luego una evaluación exhaustiva, y concluyó en que la aeronave no puede volver a volar.

Los aviones tenían como base el aeropuerto Olaya Herrera de Medellín para operar hacia Remedios y Segovia en Antioquia, Barrancabermeja en Santander, Montelíbano en Córdoba, Nuquí, Bahía Solano y Capurganá en Chocó.

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