Aero Latam Argentina

Volando sobre el petróleo

Entrevistamos a Rodrigo López de Murillas, Gerente de Operaciones de Transportes Aéreos Petroleros S.A. (TAPSA) quien brindó un detallado panorama sobre la actualidad del sector aeronáutico para la industria petrolera y el sector comercial.

Por Florencia Lucero Heguy

¿Cuál es el mercado que hay hoy en las empresas petroleras para el transporte aéreo?

El mercado siempre está latente. Depende de los lugares donde las empresas petroleras inician sus actividades o realicen una expansión de sus yacimientos y la conectividad que puedan tener con los centros urbanos. Es decir que el transporte aéreo está ligado a las necesidades de la empresa, su logística y al tiempo de traslado del personal/material. En concreto, es una relación directa con la distancia a los centros urbanos, la existencia o no de caminos asfaltados, ripio, etc., las condiciones climáticas adversas para el transporte terrestre y la topografía y tiempo de traslado. Se trata de una ecuación costo / beneficio comparada con el transporte terrestre.

¿Actualmente hay empresas con expectativas para abrirse a este mercado?

Totalmente, en la Argentina hay empresas de transporte aéreo que, sin duda, pueden servir a las eventuales necesidades de las empresas petroleras. 

¿Qué crecimiento hubo en estos últimos años debido a la expansión de Vaca Muerta?

Comparativamente, con la magnitud de Vaca Muerta, no se puede decir que ese emprendimiento haya incidido en la expansión del mercado de transporte aéreo. Es del caso aclarar que cuando hablamos de “Vaca Muerta” a menudo se incurre en el error de decir que es un yacimiento. Vaca Muerta no es un yacimiento de hidrocarburos, es una formación geológica y sedimentaria muy profunda depositada en un mar de edad jurásica que recorre la mayoría de la Cuenca Neuquina, provincia del Neuquén, con una superficie total de unos 30.000 kilómetros cuadrados, que se extiende por el suroeste de la provincia de Neuquén, el oeste de la provincia de Mendoza, el sur de la provincia de Río Negro y el centro de la provincia de La Pampa. Consecuentemente, a la fecha, la ciudad que más se ha expandido con la instalación de proveedores de insumos y servicios para la industria del petróleo es Añelo, a sólo 100 km de Neuquén, con conexión por ruta asfaltada. En el futuro cercano, seguramente, los explotadores de Vaca Muerta analizarán la conveniencia de construir pistas cercanas a los lugares de mayor interés en la explotación, lo que eventualmente haría crecer la demanda de este tipo de transporte en la medida que se alejen de centros urbanos.    

¿Cuáles son las necesidades que hay en el sector?

Hoy, principalmente, lo que nos afecta es la situación económica, es decir poder contar con variables macroeconómicas estables en el tiempo para, de esta manera, poder realizar una buena planificación empresarial pudiendo, de esta forma, ser competitivos en el mercado del transporte aéreo no regular.

¿Cómo se encuentra la Argentina con respecto a los demás?

Lamentablemente, nuestro país adolece de una política impositiva que facilite la adquisición de aeronaves por parte de las empresas que, como TAPSA, a la que pertenezco, se dedican al transporte aéreo sin ser aerolíneas comerciales de transporte aéreo regular. En ese sentido, con sus incentivos, Chile, Paraguay, Bolivia y Perú nos aventajan.

¿Hay un futuro para el transporte aéreo?

Depende de las políticas que implementen los gobiernos nacionales y provinciales. Por el momento, y por lo dicho en la respuesta anterior, al futuro no se lo ve promisorio, más allá de que los que amamos la aviación no perdemos las esperanzas y trabajamos en ese sentido.

¿Existe una visión a largo plazo?

Como tantas cosas cuya reglamentación y control dependen del Estado, la aviación no es la excepción. Es una decisión política la de fijar reglas claras y mantenerlas en el tiempo. Los costos en la industria aeronáutica son siempre altos por su propia naturaleza. Es difícil, entonces, lograr inversiones sin incentivos a largo plazo.

¿Qué ayuda tienen de parte del Estado?

Ninguna. Como dije antes, el transporte aéreo tan necesario para un país extenso como el nuestro debería ser política de Estado. No sólo para incentivar a las grandes aerolíneas, sino para los operadores de aeronaves de entre 20 y 40 plazas, que son los que, por su reducido volumen, conectarían los yacimientos petroleros, como así también las ciudades olvidadas, con los grandes centros urbanos.

¿Crees que puede cambiar la situación con un nuevo gobierno?

No, pues no depende del color político del gobierno. Hasta donde recuerdo no hubo un gobierno que se comprometiera decididamente a impulsar el transporte aéreo no regular y sostenerlo en el tiempo. Por ejemplo, seguimos teniendo anacrónicas leyes y reglamentaciones que impiden importar repuestos y/o equipos reacondicionados so pena de pagar enormes impuestos. Eso sólo nos demuestra la falta de políticas o conocimientos de quienes deben legislar o asesorar al respecto. La compra de piezas o equipos reacondicionados son una práctica habitual en la industria aeronáutica, con lo que se abaratan costos sin incurrir en ningún riesgo extra.        

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